Entre las causas más habituales se encuentran la obstrucción durante el movimiento, la congelación o el bloqueo mecánico debido a las condiciones ambientales, las fuerzas ejercidas por el usuario sobre el sistema o el alcance de los topes mecánicos. En cada uno de estos casos, el motor sigue aplicando torque al sistema mientras el movimiento está restringido, lo que provoca un pico de tensión que, sin esta protección esencial, puede dañar los engranajes y los motores.